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Presentación del Informe del Servicio de Estudios de BBVA "Situació Catalunya"
El Servicio de Estudios de BBVA estima que Cataluña podría obtener un diferencial de crecimiento positivo respecto a España en 2010
- Servicio de Estudios de BBVA: “Europa vuelve a la senda del crecimiento, aunque la recuperación será lenta”
- Servicio de Estudios de BBVA: "Los ajustes en curso de la economía española condicionan la recuperación en un entorno externo no exento de riesgos"
- Servicio de Estudios de BBVA: “Los esfuerzos en Andalucía deben reforzarse para permitir una salida más rápida de la crisis”

- El entorno económico mundial ha evolucionado en los últimos trimestres hacia cifras menos negativas. El principal riesgo se encuentra en la retirada prematura de los planes de estímulo y en la incertidumbre sobre si el gasto privado podrá sustituir al público como principal motor de la recuperación, principalmente en los países desarrollados
- Cataluña ha moderado su ritmo de contracción económica en los últimos meses, con una aportación que se está volviendo positiva por parte del sector exterior y que podría continuar en próximos trimestres. En línea con esta evolución del PIB, la destrucción de empleo se reducirá progresivamente
- No obstante, los ajustes pendientes en la economía catalana dificultan una recuperación sólida. Particularmente, el proceso de desapalancamiento del sector privado ha ganado intensidad en 2009, pero se alargará hasta 2010
- En este entorno, el sector inmobiliario continúa su proceso de ajuste y el exceso de oferta podría empezar a reducirse a principios de 2010. La mejora en la accesibilidad de las familias a la compra de vivienda, con unos tipos de interés muy bajos y con una previsible caída de los precios, acortará el ajuste
- El Servicio de Estudios de BBVA estima que el crecimiento potencial de la economía catalana (en torno al 2%), una vez superada la crisis, será superior al de la UEM. No obstante, cree que es posible mejorar estas perspectivas de crecimiento potencial si se acelera el ritmo de adopción de las reformas estructurales
“Cataluña parece haber superado la parte más difícil de la crisis, pero se enfrenta a riesgos similares a los del conjunto de la economía española: el alto apalancamiento financiero, el elevado peso de la construcción, la dependencia del sector exterior, tanto por las exportaciones como por el turismo, y las ineficiencias, son factores que obligan a la adopción de medidas estructurales que mejoren la competitividad de las empresas". Esta es la principal conclusión que ha comentado Rafael Doménech, Economista Jefe de España y Europa del Servicio de Estudios Económicos de BBVA, en la presentación del informe Situació Catalunya, en la que ha estado acompañado por Xavier Queralt, Director Territorial de BBVA en Cataluña.
Según este informe, la recuperación de la economía mundial se presenta de forma heterogénea. Las economías emergentes se encuentran en una senda de recuperación más sólida que las desarrolladas, y por su parte, la economía norteamericana parece encontrarse mejor posicionada que la europea de cara a observar una resolución más rápida de la crisis, gracias a la mayor determinación en el impulso de política fiscal y de reformas, que tendrá un impacto más significativo sobre el crecimiento en los próximos años.
Los fundamentos de la economía mundial continúan todavía frágiles. El principal riesgo se encuentra en la retirada prematura de los planes de estímulo públicos en los que se ha fundamentado gran parte de la mejora económica experimentada durante los últimos meses, así como, en particular, si la demanda privada podrá sustituir a la pública como principal vector de recuperación.
La economía española, por su parte, ha conseguido moderar el ritmo de contracción de su actividad económica últimamente. En 2009 experimentará una caída en su PIB próxima al 4%, similar a la que se registrará en la UEM. A pesar de la existencia de elementos que dificultan el crecimiento español diferencialmente respecto a Europa, como son el mayor proceso de desapalancamiento y el ajuste del sector inmobiliario, la economía española ha podido acotar la fase más aguda de la recesión y evitar que su caída fuera superior a la europea por dos razones: el uso más incisivo de la política fiscal con finalidades contracíclicas y la especial contracción de las importaciones, contribuyendo así a moderar el grado de caída del PIB.
La economía catalana modera su ritmo de contracción
En coherencia con la evolución de la economía internacional y española, Cataluña ha moderado significativamente su ritmo de contracción económica en los últimos meses, aunque la caída más acelerada de finales de 2008 y principios de 2009 condicionará la evolución en el futuro más próximo. Los ajustes en curso de la economía catalana condicionan su recuperación, y comportarán una caída del PIB ligeramente superior a la española en 2009.
La mayor exposición de Cataluña al mercado europeo y la especialización relativa en la producción de bienes de consumo duradero, ambos elementos afectados especialmente por la crisis, han agravado la situación en el territorio. El nivel de apalancamiento del sector privado catalán, y en concreto de las familias catalanas, justifica el intenso ajuste del consumo en la zona. En cuanto al sector de la construcción, la mejora en la accesibilidad a la vivienda en compra podría dinamizar la demanda durante el próximo año. Pero, en conjunto, la recuperación se está viendo frenada por la debilidad del mercado laboral, con un nivel de paro estructural muy elevado. Sin embargo, el mercado laboral catalán continúa siendo más dinámico que el español, con una tasa de paro inferior.
La disminución en la riqueza financiera e inmobiliaria, la mayor incertidumbre sobre el mercado laboral, unas perspectivas de menor crecimiento futuro de los ingresos y la expectativa de consolidación fiscal que se iniciará en 2010 y que continuará en los siguientes años, son factores que harán que la tasa de ahorro se mantenga en niveles muy elevados y que dificultarán una recuperación sólida del consumo a corto plazo, lo que refuerza la necesidad de vigilar el proceso de consolidación fiscal.
Pero el ajuste más brusco experimentado por la actividad permite prever que el diferencial negativo con España en términos de PIB podría corregirse el próximo año, aunque la economía catalana mantiene los retos derivados de los ajustes pendientes que dificultan su capacidad de crecimiento.
Por esto se hace necesaria la adopción de reformas estructurales que permitan enfrentar con éxito los retos de futuro. En este sentido, el informe incorpora un análisis sobre el PIB potencial de la economía catalana. Los resultados muestran que, en ausencia de reformas estructurales, la economía catalana se dirige hacia un potencial menor, pero que es posible mejorar estas perspectivas de crecimiento potencial si se acelera el ritmo de adopción de las reformas estructurales en marcha (Directiva de Servicios) o se decide la adopción de aquéllas que forman parte del amplio consenso que existe entre expertos e instituciones nacionales e internacionales (mercado laboral). La velocidad de salida de la economía catalana, cuando se inicie la recuperación, dependerá crucialmente de la prioridad asignada a estas reformas.

